Si tuviera que confiar la vida y el cuidado de mi perra a alguien, sería un familiar en primer lugar, y en segundo lugar un amigo muy cercano. De no ser así, elegiría una persona que me transmitiera esa sensación de hogar-familia. Porque cuidar de un ser vivo no es sólo alimentarle, sacarle a hacer sus necesidades, y jugar un poco. Es tratarle como si fuera un miembro más de los tuyos, con respeto, amor y mucho cariño. Así es como yo trato a los animales que se quedan conmigo. Si coincide y tengo planes de ocio, ellos se vienen conmigo y disfrutamos juntos.
Soy psicóloga especializada en psicomotricidad. Educadora canina y de perros de terapia. Especialmente me apasiona la etapa infantil-CACHORRO, donde el papel del educador (ya sea profesional o su propio compañero de vida) se vuelve imprescindible y decisivo para el desarrollo de la personalidad del animal.
Conmigo te aseguro que vivirá experiencias enriquecedoras a nivel cognitivo-emocional. No temas porque en mi piso no haya jardín o un gran balcón, porque esa necesidad de gran libertad motora va a estar cubierta con creces en las salidas a la calle. Mientras que los momentos en casa serán vitales para un trabajo más centrado en lo cognitivo-emocional.