Desde que vivo en el campo, los animales forman parte de mi día a día. En mi casa de Monóvar siempre hay movimiento: paseos, cuidados, rutinas y esa calma especial que tiene la vida fuera del ruido. Por eso, cuando un peludo llega a casa, no se siente “de paso”, se integra como uno más.
Ofrezco alojamiento en mi propia casa de campo, visitas a domicilio y paseos por la zona, adaptándome a la energía y a las costumbres de cada perro. Tengo vehículo, así que puedo desplazarme con facilidad si hace falta, y me gusta mantenerte al tanto con fotos y mensajes para que veas cómo va, qué tal ha comido y cómo está disfrutando.
Mi casa tiene espacio exterior y jardín, y además convivo con mis propios animales. Aun así, cuento con una zona disponible para alojar a más huéspedes, de manera que cada uno tenga su sitio y su descanso. Aquí suelen tener ratitos al aire libre, paseos tranquilos y, sobre todo, un ritmo familiar.