Siempre he sido de esas personas que, cuando hay un perro en el parque o un gato asomado a una ventana, no puedo evitar sonreír y preguntar cómo se llama. Vivo en Arganda y llevo 6 años cuidando mascotas de otras familias, así que ya conozco bien lo diferente que es cada casa y cada rutina.
Lo que más me gusta de las visitas a domicilio es que tu compañero no tiene que adaptarse a un sitio nuevo: yo me adapto a él. Voy en coche, lo que me permite llegar con facilidad a distintos puntos de Arganda y ajustar las visitas a lo que necesitéis. Durante la visita me encargo de comida y agua, paseos, limpieza básica de arenero o zona de descanso, y sobre todo de estar un rato con ellos para que no se sientan solos.
Y sí, te mando fotos del caos: de esas que te dejan tranquilo porque ves que ha comido, que ha salido a su paseo o que está en su rincón favorito con cara de “aquí mando yo”. Me gusta mantenerte al día con imágenes y pequeños detalles para que no tengas que imaginarte cómo va todo.