Desde mi niñez, en casa de mis abuelos, estuve acompañada de animales: loros, perros y gatos, sentía una conexión mágica. Y hace seis años, llegó a nuestro hogar el ser más amoroso e incondicional que he podido conocer, de él que aprendí a hablar sin palabras, a comprender una mirada y a sanar con amor. Desde esa experiencia siento que la vida siempre te regalará seres estupendos y maravillosos para cuidar y amar, sean tuyos o de otros, porque simplemente ellos son quienes nos eligen; así que me pongo al servicio amoroso de cuidar a tu peludo.
Actualmente, puedo ofrecer mi cuidado en las noches durante la semana y, si es fin de semana, tiempo completo.
En mi casa, puede permanecer suelto, sin riesgo y rodeado de amor, somos una familia de 4 (antes 5, Ramón ahora está en el cielo de los perros), mi esposo, mis hijos de 14 y 12 años y yo, lo cuidaremos como un tesoro, siguiendo la rutina recomendada por sus dueños.