Vivo en Mundaka y, desde hace más de 10 años, mi día a día tiene pelos en la ropa y rutinas marcadas por paseos, comidas a su hora y ese momento en el que te miran como diciendo “vale, ahora tocaba mimos”. Me encanta que, cuando una mascota se queda conmigo, sienta que está de vacaciones y no “en un sitio de paso”.
Mi forma de cuidar se nota en los detalles: me adapto al ritmo de cada perro o gato, mantengo sus horarios y te voy contando cómo va todo con fotos diarias para que estés tranquilo de verdad. Si tu mascota necesita medicación, la administro sin dramas, con calma y siguiendo tus indicaciones al pie de la letra. Además, tengo coche, así que puedo moverme con facilidad si hace falta recogerlo, llevarlo o hacer alguna salida que encaje con su rutina.
En casa busco que estén cómodos y seguros: espacio para descansar, rincones tranquilos para los más sensibles y tiempo para jugar y salir a pasear por Mundaka según lo que les apetezca. No forzo interacciones; observo, presento las cosas poco a poco y priorizo que se sientan en confianza desde el primer día.