Desde que tengo memoria, mi vida ha estado acompañada de patas, pelitos y rutinas compartidas. Por eso abrí mi pequeño “hotelito” en Fuengirola: un lugar donde tu perro no solo se queda, sino que se integra en el día a día de mi casa, con calma, cariño y mucha compañía.
Ofrezco alojamiento, visitas a domicilio y paseos, adaptándome a lo que tu mascota necesite y a lo que a ti te deje más tranquilo. Si hay medicación, puedo administrarla siguiendo tus indicaciones, y me gusta enviarte fotos y actualizaciones para que sepas cómo va todo: el paseo, la siesta, el momento de juego o simplemente esa cara de “aquí estoy de lujo”.
Vivo en un apartamento de 65 m² pensado para que se sientan como en casa, con un balcón asegurado para que puedan asomarse con tranquilidad. Aquí se puede subir al sofá y, si tu perro está acostumbrado, también puede dormir en la cama. Es un hogar de no fumadores y, además, tenemos un perrito de casi 8 años que suele convertirse en el mejor compañero de juegos y de siestas.