Desde que vivo en Cartagena, me he dado cuenta de que muchos peludos no lo pasan mal por estar solos, sino por notar que su rutina cambia. Por eso mi manera de cuidar es sencilla: me instalo en tu casa y hago que todo siga como siempre, para que tu perro o tu gato sienta que su mundo sigue en orden.
Puedo quedarme en tu hogar (house sitting) para mantener horarios, paseos y pequeñas manías tal y como tú las haces, o pasar a hacer visitas a domicilio si lo que necesitas es que alguien venga a poner comida, agua, limpiar, jugar un rato y darles esa compañía que les baja la ansiedad. Y si lo que te falta es tiempo para el paseo, también salgo a caminar con tu perro por Cartagena para que queme energía, huela tranquilo y vuelva a casa con esa calma de después de una buena vuelta.
Cuando tu peludo se queda conmigo, su “casa” es la tuya: su cama, sus rincones, su plato, sus ruidos de siempre. Me adapto a las normas que ya tienes (si puede subirse al sofá, si come a una hora concreta, si necesita paseos cortos o más largos) y te mantengo al día para que no tengas que imaginarte nada: sabrás cómo está y qué tal ha ido el día.